CARTA AL MINISTRO DE JUSTICIA ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

 

ADVIGEN

 

A LA ATENCIÓN DEL MINISTRO DE JUSTICIA D. ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

 

Me dirijo a Vd. para comentarle las aberraciones que la actual Ley de Violencia de Género provoca en los ciudadanos varones, sus hijos, su familia extensa y sus segundas esposas o parejas y para que me responda a una serie de preguntas muy sencillas.

Por si lo desconoce, cuando una pareja se divorcia, y no lo hace de manera amistosa, muchas mujeres, mal orientadas por sus abogados o guiadas por su propia maldad y afán de venganza hacia la persona que ha sido su pareja, deciden interponer denuncias falsas que, de entrada, y dado que actualmente la mal llamada justicia, nos da la razón a las mujeres aunque digamos que hemos visto “un burro volando”, lleva al pobre desgraciado de turno al calabozo, despojado de su vivienda, apartados de sus hijos, señalado con el dedo como un “indeseable maltratador”, con una orden de alejamiento bajo el brazo y unas visitas a los hijos en un frío punto de encuentro o el que tiene más suerte, recogiendo y entregando a sus hijos a través de una tercera persona en el domicilio de la progenitora, o sea, la madre (dado que más del 85% de las custodias nos las otorgan a nosotras).

 Debe de ser que el padre, no tiene ningún valor tras el divorcio, aunque lo haya tenido para engendrar, educar y ayudar en su sustento, entre otras tareas.

Por otro lado, cuando llega la hora del juicio penal, ya que la mayoría resultan tener indicios suficientes como para celebrarlo, tras un mínimo de año y medio o dos años de espera, resulta que lo que empezó siendo una simple denuncia termina siendo una denuncia por maltrato habitual físico, psicológico o ambos. No hace falta que la denunciante no presente pruebas, ni que los testigos, que en numerosas ocasiones afirman no haber visto nada, pero que están convencidos de que tal hecho ha sucedido sean parientes directos de la denunciante. No importa que se pase por alto el artículo 24 de la Constitución, ya sabe, el de la PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. Y el presunto maltratador, no se ha acercado en todo este tiempo a la denunciante o víctima, como a ustedes les gusta llamarnos a las mujeres.

¿Qué ha conseguido la falsa denunciante con esto?

Muy sencillo: Quitarle toda opción al padre de sus hijos de ejercer su derecho a cuidarles, educarles y repartir el tiempo de convivencia en igualdad. Y lo peor de todo, el derecho de los hijos a tener un padre y una madre en igualdad de condiciones.

Cuando un matrimonio se separa o divorcia, ¿por qué la ley obliga a los niños a separarse o divorciarse de uno de ellos, generalmente el padre?

Añadamos a esto que no sólo se separa a los niños del padre, sino de toda la familia extensa (abuelos, tíos, primos, amigos…. de esta rama de la familia).

Y ahora viene otra parte no menos importante:

Generalmente, la mayoría de los hombres denunciados en falso, ha rehecho sus vidas con otra mujer.

La ley de violencia de género se describe como “la violencia que ejerce el hombre sobre la mujer que haya sido su pareja con o sin convivencia, por el mero hecho de ser mujer”.

Entonces, ¿Me podría usted explicar, cómo es posible que este tipo de hombres convivan nuevamente con mujeres, basando su relación en el respeto, la educación y en el amor?

¿Y me podría explicar en base a qué y con qué derecho, se permiten entrar en las vidas privadas de las personas de bien?

Es verdaderamente aberrante que consientan que destruyan la vida de tantos miles de hombres y por ende, de los hijos y familia extensa, por atender a las denuncias de mujeres despechadas que únicamente buscan venganza por no ser capaces de superar sus propias frustraciones.

No les importa en absoluto destruir la vida de niños inocentes, ni de sus progenitores varones, ni de sus segundas esposas…….

Ni siquiera otorgan indultos, ni revisan las pruebas que se les envían.

Eso sí, los políticos de turno a los que han dado amnistía fiscal, los corruptos que andan sueltos y los que están encausados, no van a tener una pena como la que se impone a los hombres por el mero hecho de casarse o emparejarse con la mujer equivocada.

Ellos obtendrán indultos, penas de prisión que no cumplirán o cumplirán en menor proporción, y claro, hay que tener en cuenta que presuntamente son inocentes, algo que no hacen con los denunciados en falso.

¿Y qué les sucede a las mujeres que denuncian en falso? Nada. Son mujeres, pobrecitas.

Estoy realmente indignada.

No me siento identificada con esta ley: no necesito depender de mi pareja, ni del Estado, sé valerme por mí misma.

Por otro lado, ser “maltratada” es una ventaja: te dan piso gratis, trabajo, te eximen de las tasas judiciales, y así un largo etc.

Para las empresas también es una ventaja: les dan ayudas por contratar a mujeres “maltratadas”.

Para las asociaciones de mujeres también es negocio: Les dan subvenciones (dinero que no llegan a las que son realmente maltratadas).

Para los abogados es el negocio del siglo. Defender a un falso maltratador  da mucho dinero, sobre todo si tiene hijos.

¿Y qué me dice de los fondos FEDER? Europa otorga sustanciosas sumas de dinero por cada denuncia por malos tratos.

¿Y qué sucede con las mujeres decentes? ¿Nosotras no contamos? No tenemos las mismas ayudas que las maltratadas, ni tenemos tantas ventajas. No nos regalan el piso, ni el trabajo…….

¿Por qué tengo que explicar a mis hijos varones que tienen una ley diferente que sus hermanas? ¿Me lo podría explicar?

Si estamos proclamando que debe de haber igualdad, ¿por qué tenemos leyes diferentes? ¿Por qué no pueden ejercer los padres varones su papel al igual que lo hacemos las madres? ¿Por qué nos empeñamos en ensalzar a una parte de la población, en este caso la femenina rebajando a la masculina? ¿Por qué separamos a la población por sexos, cuando antes que nada somos personas?

¿Por qué no publican las muertes de hombres a manos de sus mujeres? ¿Y la tasa de suicidios masculinos en procesos de divorcio?  La violencia no entiende de sexos. También mueren hombres, niños y ancianos.

¿Se da cuenta de que ni siquiera ustedes, ni sus hijos varones, están exentos de que les suceda alguna situación de las anteriormente descritas? ¿O que sus hijas tengan una relación con un hombre acusado en falso de ser un maltratador? ¿Son conscientes de lo que aprobaron en el Congreso por Unanimidad el 28 de Diciembre de 2004? ¿Son conscientes de que no ha servido de nada?

Sin otro particular se despide una ciudadana realmente indignada, que vive esta ley tan aberrante como discriminatoria desde el otro lado, como mujer a la que esta ley no ayuda , sino que discrimina, como segunda esposa, a la que esta ley no ayuda, sino que discrimina, como madre de dos niñas menores que no quiere que sean educadas en la desigualdad, pero tampoco bajo el amparo de una ley que, lejos de ensalzarlas como mujeres, las dejará como seres débiles, mujeres indefensas que habrán de ser amparadas bajo la tutela del Estado, que precisan de leyes diferentes para ser tomadas en consideración, leyes que les permiten hacer trampa para conseguir sus objetivos, y también les hablo como  madre de un niño varón, a quien tendré que explicar que sus hermanas tienen unas leyes diferentes a las suyas. Que cuando salga, se case o conviva con una chica, tenga mucho cuidado y se rodee siempre de testigos por lo que le pudiera suceder en caso de que la relación con su pareja no saliera bien. Que él no tiene las mismas ventajas que sus hermanas.

Lo dejo en su conciencia y en la de todo su gabinete.

Quedo a la espera de su respuesta.

 

 

Fdo.: Blanca Escaño Olazagoitia

Secretaria ADVIGEN (ASOCIACIÓN DE DAMNIFICADOS POR LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO)

 

 

Vitoria, 21 de  Enero de 2013

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