LA CORRUPCIÓN DE LA IGUALDAD

 

LA CORRUPCIÓN DE LA IGUALDAD

 

En estos tiempos que corren, como no nos unamos y vayamos todos a una y demos un puñetazo encima de la mesa y les digamos a los políticos que dicen gobernarnos, que los que gobernamos somos nosotros, el pueblo que les ha elegido como representantes, mal vamos.

Nos tratan como marionetas, y así nos va. Según la definición de DEMOCRECIA EL PODER EMANA DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO y NO PARA UNA SÓLA PARTE DEL PUEBLO, que se beneficia robando y mancillando a los más débiles.

Según la Constitución española, que la verdad, no sé para qué la aprobaron porque se saltan a la torera la mayoría de sus artículos, hay que defender al débil. Y yo me pregunto ¿y quién es el débil?

Si nos ponemos a hablar de la actual Ley de Igualdad y la de Violencia de Género se me ponen los pelos de punta.

¿Pretenden hacernos creer que las mujeres somos el sexo débil en pleno siglo XXI? Pues estoy en total desacuerdo.

Han creado una ley de igualdad, lo cual me parece correcto, pero resulta que vayas donde vayas la mayoría de las personas que están trabajando son mujeres. En las Diputaciones, Ayuntamientos y demás instituciones que tienen un Departamento de IGUALDAD, sólo hay mujeres trabajando. En algún caso he visto un hombre rodeado de 9 mujeres. ¿Es esto igualdad?

Lo que yo entiendo por IGUALDAD es que haya el mismo número o al menos aproximado de mujeres que de hombres y viceversa en todos los ámbitos y que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades y, sin embargo, esto no sucede ni por asomo. Pero claro, los políticos, las asociaciones de mujeres que dicho sea de paso reciben importantes subvenciones para el empoderamiento de la mujer y dejar al hombre a la altura del barro, algunas empresas como Inditex, El Corte Inglés, Iberdrola y un largo etc. que reciben importantes subvenciones por contratar a mujeres que aleguen maltrato y los medios de comunicación ya se encargan de aborregarnos con las noticias que les interesan dar y con mensajes subliminales que no nos dejan ver la auténtica realidad.

Hablemos de la ley de violencia de género. La única ley hecha a medida de la mujer.

En su título preliminar dice que "la violencia de género es la que ejerce el hombre sobre la mujer que haya sido su pareja con o sin convivencia por el mero hecho de serlo, impidiéndole ejercer su derecho a tomar decisiones por sí mismas".

Si bien es cierto  que desgraciadamente mueren mujeres a manos de sus parejas, lo cual es verdaderamente lamentable y de estos actos ya se encargan los medios de comunicación de proclamarlo a los cuatro vientos, no es menos cierto que las mujeres también somos maltratadoras, tanto de hombres como de niños y ancianos. Y esto no sale en primera plana en los informativos o en la prensa escrita.

Me he dedicado a indagar y he encontrado bastantes casos de hombres muertos a manos de sus mujeres. Y yo me pregunto: ¿Qué diferencia hay entre que un hombre mate a una mujer o que una mujer asesine a un hombre? Pues los garantes de la ley, los periodistas, algunos abogados que únicamente piensan en el negocio y los ignorantes dirán: muy sencillo, algo habrá hecho el marido para que la mujer acabe matándolo, pobrecilla. Seguramente fue una enajenación mental transitoria.   Habrá tenido que soportar lo insoportable y al final, no ha podido más y lo ha matado.

¿Y por qué no se piensa lo mismo cuando el suceso es al revés? Muy sencillo, porque es un hombre, y los hombres, según la ley son malos malísimos.

Para las personas que no lo sepan, la actual ley de violencia de género es un auténtico negocio para las mujeres que denuncian, las asociaciones de mujeres, el instituto de la mujer, abogados corruptos, psicólogos corruptos, y así un largo etc.

Una mujer que denuncia violencia de género obtiene de entrada la custodia de los hijos, justicia gratuita, derecho a vivienda (si no poseen vivienda propia se les proporciona una), un trabajo si está en el paro (pero lo que mucha gente no sabe es que las maltratadas están por delante en las listas del paro de las personas que no han sufrido maltrato o no lo han denunciado) y así un largo etc. Lo que no saben es que las mujeres realmente maltratadas no gozan de estas ventajas, porque no se atreven a denunciar. Y a esto le llaman Igualdad.

Un hombre denunciado por maltrato de entrada va a comisaría esposado sin tener ni idea de qué se le acusa, pasando como mínimo una o dos noches en el calabozo. Y encima tiene que demostrar su inocencia, que manda narices. Es la única ley del código penal en la que la prueba de cargo recae en el acusado en vez en la denunciante, es decir, que la mujer por el mero hecho de poner una denuncia por violencia de género sin necesidad de testigos, tiene todo el derecho de hundir la vida del hombre que un día eligió como marido y padre de sus hijos.

Al tener denuncia por violencia de género, el hombre ya no puede optar a la custodia de los hijos que haya tenido en común con la que una vez fue su pareja, y mucho menos a la custodia compartida.

La ley de violencia de género conculca varios artículos de la Constitución española:

Básicamente se piensa que son los artículos 10, 14 y 24, pero hay más. Juzguen ustedes mismos/as:

Artículo 10:

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

Artículo 14:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Artículo 15:

Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma prevista en la ley.

2. La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial.

3. Toda persona detenida debe ser informada de forma inmediata, y de modo que le sea comprensible, de sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza la asistencia de abogado al detenido en las diligencias policiales y judiciales, en los términos que la ley establezca.

4. La ley regulará un procedimiento de "habeas corpus" para producir la inmediata puesta a disposición judicial de toda persona detenida ilegalmente. Asimismo, por ley se determinará el plazo máximo de duración de la prisión provisional.

Artículo 18

1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.

3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.

4. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.

 

Artículo 24:

1. Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión.

2. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia.

Y yo me pregunto: Si todos somos iguales ante la ley, ¿Por qué se hacen distinciones entre unos y otras?

El desgraciado caso Bretón ha saltado a todos los medios de comunicación, pecando de amarillismo. Sin embargo, por poner algún ejemplo, una mujer mató a su hija a puñaladas porque le mordía los pezones, y otra mató a su hijo y lo metió en una maleta durante meses para que su pareja no se enterara de que tenía un hijo. ¿Dónde han salido estas noticias? Y sobre todo, ¿qué repercusión se ha dado a estas atrocidades? ¿Acaso los hechos no son los mismos?

Por otra parte ha habido varios asesinatos de mujeres hacia sus maridos o parejas. Recientemente en Patraix y Torreblanca.

Se enviaron sendos comunicados a los alcaldes de dichas localidades pidiendo un minuto de silencio, o que condenaran dichos crímenes y la respuesta fue: que como alcaldes lo harían, pero que estaban atados de pies y manos.

Yo a eso lo llamo COBARDÍA.

En Pensilvania una vallisoletana asesinó a su marido, jugador de baloncesto, o sea que no era precisamente fácil de hacerlo, con una barra de  acero porque le pilló viendo pornografía. La abogada, ¡cómo no! alegó enajenación mental.

Y así transcurre la vida.

Las cárceles cada vez más llenas de hombres inocentes que no han podido demostrar su inocencia, los políticos corruptos en la calle, haciendo lo que les da la gana, miembros de la Familia Real robando a diestro y siniestro con conocimiento del propio Rey, y no pasa nada; el Rey con una amante desatendiendo sus obligaciones y chocheando y no pasa nada.

Y el pueblo oprimido, ignorante, con temor de alzar la voz.

Lo dejo en la conciencia y conocimiento de cada uno.

 

Blanca Escaño

Presidente de Amyhir

Secretaria de Advigen

Vicepresidente de Federgen

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