Hijos de padres separados y sus consecuencias

Cómo actuar con los hijos cuando los padres se separan

La ruptura de parejas con hijos es muy común en el mundo desarrollado. Como resultado, los hijos de padres separados viven su primera infancia con ambos progenitores, luego con uno de ellos y, en algunas ocasiones, con la pareja de su padre o madre. Ante una separación, al ver cómo se desbarata su núcleo familiar, los niños sufren porque creen que peligra su seguridad personal. Los padres deben ponérselo fácil: demostrarles que les quieren, asegurarles que ellos no son culpables de nada y nunca utilizar a sus hijos como amenaza o chantaje.
 

Cuando un niño vive la ruptura de sus padres sufre: no entiende que sus progenitores, las personas que más quiere, se hayan separado y no puedan vivir todos juntos como hasta ahora; lo que consideraba su mundo se derrumba y ya nada volverá a ser como antes. Pero él no sabe que las situaciones conflictivas que ha vivido durante los meses o años de crisis que precedieron al divorcio también le han hecho sufrir: peleas, discusiones e insultos son verdaderos infiernos para el niño. Los expertos se preguntan si los hijos de padres separados sufren más por no estar junto a sus dos progenitores o por la situación anterior a la separación que han tenido que soportar.

Para el niño, lo importante es que sus padres sean felices: para crecer sano física y emocionalmente necesita contar con un respaldo fuerte, positivo y que le dé seguridad: el niño sufre más en situaciones en que los padres son infelices juntos, que cuando deciden vivir separados. Compartir el hogar con progenitores que no se llevan bien no es bueno para el niño: supone un mal ejemplo y se sentirá frustrado y triste en un ambiente que no es precisamente de amor; necesitan crecer en un hogar lleno de amor y alegría, con uno o dos de sus padres. Al principio les costará, pero con cariño, paciencia y dedicación lograréis que todo sea más fácil y el niño se acostumbrará a su nueva situación.

 

PADRES SEPARADOS , ¿HIJOS FELICES?

Al tomar la decisión de separarse los padres deben ser conscientes de que sus hijos van a sufrir: ansiedad,miedo, inseguridad y diferentes trastornos en la conducta es lo más normal. Por eso resulta fundamental que los adultos se comporten de la manera adecuada:

Sea cual sea el motivo de la ruptura, los hijos siguen siendo responsabilidad de los dos padres y éstos deben cumplir con las necesidades básicas para su desarrollo: alimentación, un hogar a su medida, ropa, juguetes, colegio, médico y sobre todo mucho amor, cariño, apoyo y comprensión.

Una vez que los padres se han separado es importante que sus hijos vivan en un ambiente positivo: los hijos de padres separados tienen derecho a recuperar, al menos, la seguridad y confianza.

Edúcale en el optimismo: aunque las cosas han cambiado todo va a ir bien y sus dos padres estarán con él cuando los necesite.

Vivas o no con él, sé cariñoso y apóyale, que sienta que le quieres. Intenta estar con él todo el tiempo que te sea posible y ayúdale cuando te necesite. Cuando estéis juntos no llenes el tiempo con actividades, es mejor que charléis, le escuches y le tranquilices.

Sé sincero con él y explícale la situación claramente según su edad y madurez. Hazle saber que es una decisión de los padres y que él no ha tenido nada que ver; no es culpable en absoluto.

Por el bienestar y la seguridad de los hijos, es mejor una separación amistosa y ten en cuenta que el rencor y la rabia no son buenos consejeros: piensa en tu nueva vida y no dejes que te invadan estos sentimientos negativos. Por tu bien y el de tu hijo, merece la pena ser positivo.

Tranquilízale: nunca se va a quedar solo ni abandonado. Tiene a sus dos padres y además abuelos, amigos, profesores, tío, primos… que le quieren y desean que sea feliz.

No le sobreprotejas ni sientas pena. Trátale igual que siempre: le ayudarás a madurar.

Olvidad las disputas por la custodia y no intentéis que se ponga de parte de uno de vosotros, eso le hará sufrir mucho más y nunca será capaz de elegir a uno, él quiere estar con papá y mamá. No utilices a tu hijo de mensajero ni le preguntes por la vida de tu ex pareja. Todos los conflictos económicos o de custodia con la ex pareja deberás resolverlos con ella directamente sin involucrar al niño.

Es bueno que rehagas tu vida y seas feliz, pero no le presentes una nueva pareja hasta que haya asumido la nueva situación.

LAS REACCIONES DE LOS HIJOS DE PADRES SEPARADOS

Una separación y todo lo que acarrea tiene efectos negativos en los niños. Se trata de patologías psicológicas, que se resuelven con tiempo, cariño e incluso la ayuda de un experto. Ante un divorcio, lo más recomendable es consultar con el pediatra o mejor aún, con un psicólogo infantil, que ayudará al pequeño y también a los padres, aconsejándoles cómo minimizar los problemas que una ruptura causa en los menores.

Un bebé no puede preguntar ni asimilar lo que está ocurriendo, pero sí lo percibe y como consecuencia se produce una serie de reacciones fisiológicas: molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza, por ejemplo. A partir de los cuatro años, más o menos, el niño puede pensar que él es el motivo de la separación de sus padres y se siente culpable, deprimido, triste… Con siete u ocho años, muchos hijos de padres separados desarrollan una hipermadurez, con la que intenta sustituir al progenitor ausente.

Ante la separación de sus padres, cada niño responde de una manera. Algunos niños, los más extrovertidos, sufren en silencio: rara vez hablan de lo que están sintiendo y tienden a encerrarse en sí mismos, por vergüenza, por miedo o para demostrar su desacuerdo con la situación. Otros lloran a menudo, pero esto les tranquiliza: lo mejor es dejar que lo hagan y estar junto a ellos sin hacer demasiadas preguntas. Algunos hijos de padres separados apenas comen, duermen mal o tienen pesadillas, incluso vuelven a hacerse pipí encima.

También hay otros niños que hablan de ello y cuentan lo que están sintiendo. La expresividad de los niños no es una ciencia exacta, por eso es importante que los padres separados presten mucha atención a su hijo, ahoramás que nunca, para descubrir cómo se siente. Informa en el colegio de la nueva situación para que sus profesores y amigos también le observen y estén cerca de él.

Probablemente sufrirá estrés o depresión, lo que se traduce en falta de interés por el colegio,

por los amigos, por los juegos, e incluso puede mostrarse más rebelde de lo común. No quiere hacer nada de lo que antes le gustaba y se pasa el tiempo solo y triste. Es parte del proceso: tu hijo tiene que asumir que todo ha cambiado y se siente incapaz de continuar con su vida como hasta ahora. Le llevará tiempo, pero con cariño y paciencia asumirá su nueva vida. Ayúdale a ver lo bueno y a disfrutar de cada día.

Muchos se autoinculpan, lo que les lleva a sentir ansiedad, angustia y miedo. Repiten insistentemente que quieren que todo sea como antes y se muestran infelices. Cuando asuman que no volverá a ocurrir eso, se mostrarán más tranquilos. Es posible que si regañas a tu hijo, él diga que el otro progenitor es mejor, que lo idealice, porque sólo recuerda los buenos momentos pasados con él. Pero es lógico, antes también ocurría eso mismo, y ahoraél cree que tiene buenos motivos para echarte en cara que ya no le quieres o no eres tan bueno como antes. Muéstrate tranquilo y hazle ver la realidad. Habla con él tranquilamente, ten mucha paciencia y quiérele mucho, al final tu hijo asumirá la situación y habrá madurado.

 

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