LA CORRUPCIÓN DE LA IGUALDAD

 

 

 

LA CORRUPCIÓN DE LA IGUALDAD

 

En estos tiempos que corren, como no nos unamos y vayamos todos a una y demos un puñetazo encima de la mesa y les digamos a los políticos que dicen gobernarnos, que los que gobernamos somos nosotros, el pueblo que les ha elegido como representantes, mal vamos.

Nos tratan como marionetas, y así nos va. Según la definición de DEMOCRECIA EL PODER EMANA DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO y NO PARA UNA SÓLA PARTE DEL PUEBLO, que se beneficia robando y mancillando a los más débiles.

Según la Constitución española, que la verdad, no sé para qué la aprobaron porque se saltan a la torera la mayoría de sus artículos, hay que defender al débil. Y yo me pregunto ¿y quién es el débil?

Si nos ponemos a hablar de la actual Ley de Igualdad y la de Violencia de Género se me ponen los pelos de punta.

¿Pretenden hacernos creer que las mujeres somos el sexo débil en pleno siglo XXI? Pues estoy en total desacuerdo.

Han creado una ley de igualdad, lo cual me parece correcto, pero resulta que vayas donde vayas la mayoría de las personas que están trabajando son mujeres. En las Diputaciones, Ayuntamientos y demás instituciones que tienen un Departamento de IGUALDAD, sólo hay mujeres trabajando. En algún caso he visto un hombre rodeado de 9 mujeres. ¿Es esto igualdad?

Lo que yo entiendo por IGUALDAD es que haya el mismo número o al menos aproximado de mujeres que de hombres y viceversa en todos los ámbitos y que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades y, sin embargo, esto no sucede ni por asomo. Pero claro, los políticos, las asociaciones de mujeres que dicho sea de paso reciben importantes subvenciones para el empoderamiento de la mujer y dejar al hombre a la altura del barro, algunas empresas como Inditex, El Corte Inglés, Iberdrola y un largo etc. que reciben importantes subvenciones por contratar a mujeres que aleguen maltrato y los medios de comunicación ya se encargan de aborregarnos con las noticias que les interesan dar y con mensajes subliminales que no nos dejan ver la auténtica realidad.

Hablemos de la ley de violencia de género. La única ley hecha a medida de la mujer.

En su título preliminar dice que "la violencia de género es la que ejerce el hombre sobre la mujer que haya sido su pareja con o sin convivencia por el mero hecho de serlo, impidiéndole ejercer su derecho a tomar decisiones por sí mismas".

Si bien es cierto  que desgraciadamente mueren mujeres a manos de sus parejas, lo cual es verdaderamente lamentable y de estos actos ya se encargan los medios de comunicación de proclamarlo a los cuatro vientos, no es menos cierto que las mujeres también somos maltratadoras, tanto de hombres como de niños y ancianos. Y esto no sale en primera plana en los informativos o en la prensa escrita.

Me he dedicado a indagar y he encontrado bastantes casos de hombres muertos a manos de sus mujeres. Y yo me pregunto: ¿Qué diferencia hay entre que un hombre mate a una mujer o que una mujer asesine a un hombre? Pues los garantes de la ley, los periodistas, algunos abogados que únicamente piensan en el negocio y los ignorantes dirán: muy sencillo, algo habrá hecho el marido para que la mujer acabe matándolo, pobrecilla. Seguramente fue una enajenación mental transitoria.   Habrá tenido que soportar lo insoportable y al final, no ha podido más y lo ha matado.

¿Y por qué no se piensa lo mismo cuando el suceso es al revés? Muy sencillo, porque es un hombre, y los hombres, según la ley son malos malísimos.

Para las personas que no lo sepan, la actual ley de violencia de género es un auténtico negocio para las mujeres que denuncian, las asociaciones de mujeres, el instituto de la mujer, abogados corruptos, psicólogos corruptos, y así un largo etc.

Una mujer que denuncia violencia de género obtiene de entrada la custodia de los hijos, justicia gratuita, derecho a vivienda (si no poseen vivienda propia se les proporciona una), un trabajo si está en el paro (pero lo que mucha gente no sabe es que las maltratadas están por delante en las listas del paro de las personas que no han sufrido maltrato o no lo han denunciado) y así un largo etc. Lo que no saben es que las mujeres realmente maltratadas no gozan de estas ventajas, porque no se atreven a denunciar. Y a esto le llaman Igualdad.

Un hombre denunciado por maltrato de entrada va a comisaría esposado sin tener ni idea de qué se le acusa, pasando como mínimo una o dos noches en el calabozo. Y encima tiene que demostrar su inocencia, que manda narices. Es la única ley del código penal en la que la prueba de cargo recae en el acusado en vez en la denunciante, es decir, que la mujer por el mero hecho de poner una denuncia por violencia de género sin necesidad de testigos, tiene todo el derecho de hundir la vida del hombre que un día eligió como marido y padre de sus hijos.

Al tener denuncia por violencia de género, el hombre ya no puede optar a la custodia de los hijos que haya tenido en común con la que una vez fue su pareja, y mucho menos a la custodia compartida.

La ley de violencia de género conculca varios artículos de la Constitución española:

Básicamente se piensa que son los artículos 10, 14 y 24, pero hay más. Juzguen ustedes mismos/as:

 

Artículo 10:

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

 

Artículo 14:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

 

Artículo 15:

Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.

 

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma prevista en la ley.

2. La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial.

3. Toda persona detenida debe ser informada de forma inmediata, y de modo que le sea comprensible, de sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza la asistencia de abogado al detenido en las diligencias policiales y judiciales, en los términos que la ley establezca.

4. La ley regulará un procedimiento de "habeas corpus" para producir la inmediata puesta a disposición judicial de toda persona detenida ilegalmente. Asimismo, por ley se determinará el plazo máximo de duración de la prisión provisional.

 

Artículo 18

1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

2. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.

3. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial.

4. La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.

 

Artículo 24:

1. Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión.

2. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia.

Y yo me pregunto: Si todos somos iguales ante la ley, ¿Por qué se hacen distinciones entre unos y otras?

El desgraciado caso Bretón ha saltado a todos los medios de comunicación, pecando de amarillismo. Sin embargo, por poner algún ejemplo, una mujer mató a su hija a puñaladas porque le mordía los pezones, y otra mató a su hijo y lo metió en una maleta durante meses para que su pareja no se enterara de que tenía un hijo. ¿Dónde han salido estas noticias? Y sobre todo, ¿qué repercusión se ha dado a estas atrocidades? ¿Acaso los hechos no son los mismos?

Por otra parte ha habido varios asesinatos de mujeres hacia sus maridos o parejas. Recientemente en Patraix y Torreblanca.

Se enviaron sendos comunicados a los alcaldes de dichas localidades pidiendo un minuto de silencio, o que condenaran dichos crímenes y la respuesta fue: que como alcaldes lo harían, pero que estaban atados de pies y manos.

Yo a eso lo llamo COBARDÍA.

En Pensilvania una vallisoletana asesinó a su marido, jugador de baloncesto, o sea que no era precisamente fácil de hacerlo, con una barra de  acero porque le pilló viendo pornografía. La abogada, ¡cómo no! alegó enajenación mental.

Y así transcurre la vida.

Las cárceles cada vez más llenas de hombres inocentes que no han podido demostrar su inocencia, los políticos corruptos en la calle, haciendo lo que les da la gana, miembros de la Familia Real robando a diestro y siniestro con conocimiento del propio Rey, y no pasa nada; el Rey con una amante desatendiendo sus obligaciones y chocheando y no pasa nada.

Y el pueblo oprimido, ignorante, con temor de alzar la voz.

Lo dejo en la conciencia y conocimiento de cada uno.

 

Blanca Escaño

Presidente de Amyhir

Secretaria de Advigen

Vicepresidente de Federgen

CARTA AL MINISTRO DE JUSTICIA ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

 

 

ADVIGEN

 

 

 

A LA ATENCIÓN DEL MINISTRO DE JUSTICIA D. ALBERTO RUIZ GALLARDÓN

 

Me dirijo a Vd. para comentarle las aberraciones que la actual Ley de Violencia de Género provoca en los ciudadanos varones, sus hijos, su familia extensa y sus segundas esposas o parejas y para que me responda a una serie de preguntas muy sencillas.

Por si lo desconoce, cuando una pareja se divorcia, y no lo hace de manera amistosa, muchas mujeres, mal orientadas por sus abogados o guiadas por su propia maldad y afán de venganza hacia la persona que ha sido su pareja, deciden interponer denuncias falsas que, de entrada, y dado que actualmente la mal llamada justicia, nos da la razón a las mujeres aunque digamos que hemos visto “un burro volando”, lleva al pobre desgraciado de turno al calabozo, despojado de su vivienda, apartados de sus hijos, señalado con el dedo como un “indeseable maltratador”, con una orden de alejamiento bajo el brazo y unas visitas a los hijos en un frío punto de encuentro o el que tiene más suerte, recogiendo y entregando a sus hijos a través de una tercera persona en el domicilio de la progenitora, o sea, la madre (dado que más del 85% de las custodias nos las otorgan a nosotras).

 Debe de ser que el padre, no tiene ningún valor tras el divorcio, aunque lo haya tenido para engendrar, educar y ayudar en su sustento, entre otras tareas.

Por otro lado, cuando llega la hora del juicio penal, ya que la mayoría resultan tener indicios suficientes como para celebrarlo, tras un mínimo de año y medio o dos años de espera, resulta que lo que empezó siendo una simple denuncia termina siendo una denuncia por maltrato habitual físico, psicológico o ambos. No hace falta que la denunciante no presente pruebas, ni que los testigos, que en numerosas ocasiones afirman no haber visto nada, pero que están convencidos de que tal hecho ha sucedido sean parientes directos de la denunciante. No importa que se pase por alto el artículo 24 de la Constitución, ya sabe, el de la PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. Y el presunto maltratador, no se ha acercado en todo este tiempo a la denunciante o víctima, como a ustedes les gusta llamarnos a las mujeres.

¿Qué ha conseguido la falsa denunciante con esto?

Muy sencillo: Quitarle toda opción al padre de sus hijos de ejercer su derecho a cuidarles, educarles y repartir el tiempo de convivencia en igualdad. Y lo peor de todo, el derecho de los hijos a tener un padre y una madre en igualdad de condiciones.

Cuando un matrimonio se separa o divorcia, ¿por qué la ley obliga a los niños a separarse o divorciarse de uno de ellos, generalmente el padre?

Añadamos a esto que no sólo se separa a los niños del padre, sino de toda la familia extensa (abuelos, tíos, primos, amigos…. de esta rama de la familia).

Y ahora viene otra parte no menos importante:

Generalmente, la mayoría de los hombres denunciados en falso, ha rehecho sus vidas con otra mujer.

La ley de violencia de género se describe como “la violencia que ejerce el hombre sobre la mujer que haya sido su pareja con o sin convivencia, por el mero hecho de ser mujer”.

Entonces, ¿Me podría usted explicar, cómo es posible que este tipo de hombres convivan nuevamente con mujeres, basando su relación en el respeto, la educación y en el amor?

¿Y me podría explicar en base a qué y con qué derecho, se permiten entrar en las vidas privadas de las personas de bien?

Es verdaderamente aberrante que consientan que destruyan la vida de tantos miles de hombres y por ende, de los hijos y familia extensa, por atender a las denuncias de mujeres despechadas que únicamente buscan venganza por no ser capaces de superar sus propias frustraciones.

No les importa en absoluto destruir la vida de niños inocentes, ni de sus progenitores varones, ni de sus segundas esposas…….

Ni siquiera otorgan indultos, ni revisan las pruebas que se les envían.

Eso sí, los políticos de turno a los que han dado amnistía fiscal, los corruptos que andan sueltos y los que están encausados, no van a tener una pena como la que se impone a los hombres por el mero hecho de casarse o emparejarse con la mujer equivocada.

Ellos obtendrán indultos, penas de prisión que no cumplirán o cumplirán en menor proporción, y claro, hay que tener en cuenta que presuntamente son inocentes, algo que no hacen con los denunciados en falso.

¿Y qué les sucede a las mujeres que denuncian en falso? Nada. Son mujeres, pobrecitas.

Estoy realmente indignada.

No me siento identificada con esta ley: no necesito depender de mi pareja, ni del Estado, sé valerme por mí misma.

Por otro lado, ser “maltratada” es una ventaja: te dan piso gratis, trabajo, te eximen de las tasas judiciales, y así un largo etc.

Para las empresas también es una ventaja: les dan ayudas por contratar a mujeres “maltratadas”.

Para las asociaciones de mujeres también es negocio: Les dan subvenciones (dinero que no llegan a las que son realmente maltratadas).

Para los abogados es el negocio del siglo. Defender a un falso maltratador  da mucho dinero, sobre todo si tiene hijos.

¿Y qué me dice de los fondos FEDER? Europa otorga sustanciosas sumas de dinero por cada denuncia por malos tratos.

¿Y qué sucede con las mujeres decentes? ¿Nosotras no contamos? No tenemos las mismas ayudas que las maltratadas, ni tenemos tantas ventajas. No nos regalan el piso, ni el trabajo…….

¿Por qué tengo que explicar a mis hijos varones que tienen una ley diferente que sus hermanas? ¿Me lo podría explicar?

Si estamos proclamando que debe de haber igualdad, ¿por qué tenemos leyes diferentes? ¿Por qué no pueden ejercer los padres varones su papel al igual que lo hacemos las madres? ¿Por qué nos empeñamos en ensalzar a una parte de la población, en este caso la femenina rebajando a la masculina? ¿Por qué separamos a la población por sexos, cuando antes que nada somos personas?

¿Por qué no publican las muertes de hombres a manos de sus mujeres? ¿Y la tasa de suicidios masculinos en procesos de divorcio?  La violencia no entiende de sexos. También mueren hombres, niños y ancianos.

¿Se da cuenta de que ni siquiera ustedes, ni sus hijos varones, están exentos de que les suceda alguna situación de las anteriormente descritas? ¿O que sus hijas tengan una relación con un hombre acusado en falso de ser un maltratador? ¿Son conscientes de lo que aprobaron en el Congreso por Unanimidad el 28 de Diciembre de 2004? ¿Son conscientes de que no ha servido de nada?

Sin otro particular se despide una ciudadana realmente indignada, que vive esta ley tan aberrante como discriminatoria desde el otro lado, como mujer a la que esta ley no ayuda , sino que discrimina, como segunda esposa, a la que esta ley no ayuda, sino que discrimina, como madre de dos niñas menores que no quiere que sean educadas en la desigualdad, pero tampoco bajo el amparo de una ley que, lejos de ensalzarlas como mujeres, las dejará como seres débiles, mujeres indefensas que habrán de ser amparadas bajo la tutela del Estado, que precisan de leyes diferentes para ser tomadas en consideración, leyes que les permiten hacer trampa para conseguir sus objetivos, y también les hablo como  madre de un niño varón, a quien tendré que explicar que sus hermanas tienen unas leyes diferentes a las suyas. Que cuando salga, se case o conviva con una chica, tenga mucho cuidado y se rodee siempre de testigos por lo que le pudiera suceder en caso de que la relación con su pareja no saliera bien. Que él no tiene las mismas ventajas que sus hermanas.

Lo dejo en su conciencia y en la de todo su gabinete.

Quedo a la espera de su respuesta.

 

 

Fdo.: Blanca Escaño Olazagoitia

Secretaria ADVIGEN (ASOCIACIÓN DE DAMNIFICADOS POR LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO)

 

 

Vitoria, 21 de  Enero de 2013

CARTA A ROSA DÍEZ

ADVIGEN

 

 

Vitoria, 4 de marzo de 2013

 

 

A LA ATENCIÓN DE ROSA DÍEZ

 

Estimada Rosa:

 

Mi nombre es Blanca Escaño y, para mi “desgracia”, soy presidente de una de esas asociaciones que nadie tiene en cuenta, porque defiende a hombres, mujeres, niños y ancianos desde el “otro lado” de la mal llamada Violencia de Género, denominada Advigen (Asociación de Damnificados por la Ley de Violencia de Género). Y digo mi desgracia no por no estar orgullosa de mi trabajo, sino por la desgracia que conlleva cada persona que acude a nuestra asociación en busca de apoyo, de consuelo, de orientación…….

 

Soy una persona normal y corriente, divorciada, bien avenida con mi ex pareja por el bien de nuestras hijas. Tenemos nuestras divergencias, como es lógico y normal, pero siempre hemos tenido claro que los hijos son las víctimas reales de los conflictos entre las parejas, sean de la índole que sean y por ende, de la familia extensa de una de las partes, que generalmente es la paterna.

 

No voy a entrar en polémicas sobre datos ni estadísticas, porque detrás de cada dato, detrás de cada estadística existe algo mucho más importante, que son las personas, (y fíjese que no digo hombres o mujeres, sino PERSONAS con mayúsculas) que tienen una historia, un drama detrás que a nadie interesa, porque no se trata de mujeres maltratadas, que haberlas haylas también por desgracia.

 

Como mi asociación hay muchas a lo largo de todo el territorio español. Algunas nos hemos unido y hemos conformado una Federación. Aunque nos diferenciemos en el nombre, todas luchamos por lo mismo: la verdadera igualdad entre hombres y mujeres, el derecho de los niños a tener un padre y una madre con el mismo reparto de tiempo de convivencia y, contra las falsas denuncias que existen (aunque muchos se nieguen en aceptarlo). No se puede imaginar la cantidad de personas que acuden a nuestras asociaciones en busca de ayuda y consuelo: madres, abuelos, hijos, hombres……. Es verdaderamente terrible, pero esto no se sabe hasta que no se ve o vive en propias carnes.

 

Tras los últimos acontecimientos, me gustaría tanto a mí como al resto de compañeros de otras asociaciones, que dado que ustedes son el único partido político cercano al pueblo, usted o Katy Gutiérrez o ambas, acudiesen a una de nuestras asociaciones y presenciaran en vivo y en directo el drama de tantas personas, unos padres implicados a los que esta ley de desigualdad no les deja serlo, abuelos que no ven a sus nietos, padres que no ven a sus hijos en años, padres que los ven en fríos puntos de encuentro, padres que son condenados injustamente por no poder demostrar su inocencia, que ven su vida, su trabajo, su familia, destruidos, que son señalados con el dedo. Y otros “más afortunados” han salido absueltos, pero llevarán ese estigma durante toda su vida. Niños a los que se les deniega su derecho a estar con su padre al igual que con su madre.

 

Nos tildan de algo que no somos, simplemente por velar por los derechos de todos, sin distinción de sexos, porque ante todo y sobre todo SOMOS PERSONAS.

Le agradecería se pusiera en contacto conmigo y lo viera “in situ”. Es la mejor manera de comprender los problemas y tragedias que vivimos los ciudadanos de a pie, esos a los que no nos conoce nadie, ni buscamos protagonismos de ninguna clase.

 

Sin otro particular, y agradeciéndole su atención, quedo a la espera de sus gratas noticias.

 

Reciba un saludo muy cordial,

 

 

                                                Fdo.: Blanca Escaño Olazagoitia

                                                Presidente de Advigen

La Real Academia Española y el monopolio del género... gramatical

Por Chusa Lamarca Lapuente. Lingüista.

 

 

Por género se entiende una construcción simbólica que alude al conjunto de atributos socioculturales asignados a las personas a partir del sexo y que convierten la diferencia sexual en desigualdad social. La diferencia de género no es un rasgo biológico, sino una construcción mental y sociocultural que se ha elaborado históricamente. Por lo tanto, género no es equivalente a sexo; el primer término se refiere a una categoría sociológica y el segundo a una categoría biológica.

La importancia del concepto de género radica en hacer visible el supuesto ideológico que equipara las diferencias biológicas con la adscripción a determinados roles sociales. El concepto nació, precisamente, para poner de manifiesto una relación desigual entre los géneros (mujeres y hombres, entendidos como sujetos sociales y no como seres biológicos). Así surgieron los Estudios de Género que cuentan con una corta, pero intensa trayectoria como disciplina tanto en España como fuera de ella y que, si bien se han centrado en el papel social que se le ha atribuido y se le atribuye a las mujeres -dado que partieron del ámbito feminista-, ahora empiezan también a centrarse en el estudio del papel de los hombres como género. Afortunadamente, muchos hombres comienzan a estar interesados en desmontar la visión androcéntrica -por parcial, incompleta e injusta- que ha dominado todas las disciplinas humanas desde sus inicios hasta nuestros días: desde la filosofía y la historia, pasando por el arte, la literatura, la política, el derecho, la sociología, la psicología, la ciencia, etc. y, como no, la lingüística; y que ha impregnado el pasado y el presente del pensamiento “objetivo” y “subjetivo” de las personas y de las sociedades.

El lenguaje es una de las máximas expresiones de las ideas y del pensamiento humano y los conceptos que en él se encierran, sirven para describir, encuadrar y comprender la realidad y, una vez fijados y establecidos, también afectan a la manera en que percibimos dicha realidad. En la práctica y metafóricamente hablando, el lenguaje puede ser masculino, femenino o neutro, depende de la perspectiva de género que adoptemos a la hora de hablarlo, limpiarlo, fijarlo y abrillantarlo.

La mayor violencia es el asesinato, pero también lo es silenciar a la mitad de la humanidad en un genocidio lento, constante y deliberado. Si antaño el revuelo feminista obligó a la Academia a revocar determinadas acepciones y a rebajar la testosterona del léxico, lo importante se ha quedado en los arrabales del concepto sin penetrar su centro. Lo políticamente correcto parece no haber transcendido el eje del discurso más allá del “compañeros y compañeras” y de hablar de “género humano” en lugar de “ el hombre”, que sospechosamente, la RAE en el Avance de su vigésima tercera edición se apresura ahora a enmendar, incluyendo por primera vez en el Diccionario la voz género humano, y definiéndola como “conjunto de todas las personas”, no sea que las feministas vengan ahora con reclamaciones aduciendo que existen desigualdades entre los géneros.

El Pleno de la Real Academia Española, compuesto por 3 mujeres y 37 hombres ha elaborado un informe sobre la expresión violencia de género y una recomendación dirigida al gobierno para que no la utilice al redactar el “Proyecto de Ley integral contra la violencia de género”, expresión que ya había sido incorporada en dos leyes anteriores al hablar de impacto por razón de género. Cabría preguntar a los Sres. Académicos con cuántas especialistas en el campo académico de los Estudios de Género cuenta la Comisión de Vocabulario Científico y Técnico de la RAE o, en su defecto, y como recomienda explícitamente la propia Academia antes de tomar sus decisiones, con cuántas personas estudiosas y de reconocida solvencia en el tema que nos ocupa, ha consultado antes de afirmar alegremente que en español no existe tradición de uso de la palabra género nada más que para referirse a género gramatical o al concepto de género entendido como “conjunto de seres establecido en función de características comunes” y “clase o tipo”.

Resulta, cuando menos, sospechoso que la Academia ignore largos años de trabajos científicos realizados por mujeres y que, a pesar de reconocer la existencia del término género en el sentido técnico expuesto en los prolegómenos de este artículo y de describirlo de forma explícita e inequívoca en su informe frente al concepto de sexo, concluya con un paradójico: “es obvio que debe decirse sexo y no género”.

Analizar los problemas desde una perspectiva de género no es lo mismo que analizar los problemas desde una perspectiva de sexo, a no ser que queramos referirnos a divisiones biológicas atendiendo a determinados atributos genitales, que incidamos en aspectos eróticos o que tratemos temas pornográficos. La mención de la Academia a las expresiones sexo fuerte/sexo débil como única fuente a citar y como única aportación conceptual que reconoce a la “tradición cultura española” en este tema, es un insulto para investigadoras, feministas, centros de estudios, cátedras y universidades que durante los últimos veinte años vienen analizando con rigor estas cuestiones y han aportado una ingente cantidad de ideas, estudios serios y publicaciones científicas.

Existen numerosas monografías, publicaciones periódicas y una ingente “literatura gris” que corrobora la existencia de esa “inexistente” tradición cultural española. Dejando al margen los miles de artículos en revistas, seminarios, congresos, tesis, documentos administrativos, etc. le hubiera bastado a la Academia consultar el ISBN español (índice de libros publicados en España) donde solamente, y en referencia al título -no ya al contenido o la temática donde las cifras crecerían exponencialmente-, de 487 libros disponibles que en su título cuentan con la palabra género, 273 aluden al concepto de género con la acepción que la Academia niega. Es decir, un irrisorio e inexistente 56,4%, frente a un 43, 6% que agrupa al resto de las acepciones que la RAE sí reconoce.

Además, la exigua y vergonzosa documentación que aporta la Academia a la hora de decantarse por el uso de la expresión sexo en lugar de género no sólo supone un gran desprecio para las mujeres, las investigadoras y otros estudiosos del tema, sino un grave desprestigio para los lingüistas.

La RAE analiza las diversas expresiones usadas en español para referirse a los conceptos de: violencia doméstica, violencia de género, violencia contra las mujeres, etc. limitándose a citar la documentación que aparece en Internet haciendo uso del buscador Google y la que resulta de la base de datos CREA (Corpus de Referencia de Español Actual), base de datos creada por la propia Academia y que reúne textos completos de libros, periódicos, revistas y otros ejemplos del lenguaje oral, con el fin de valorar la frecuencia de uso de determinadas expresiones.

Pues bien, lo que analiza la Academia no es la frecuencia de uso del concepto género (que aparece en más de 100.000 documentos a lo largo y ancho de la WWW y, en la mayor parte de los casos con la acepción que la RAE niega), sino de la expresión violencia de género frente a otras como violencia doméstica, pero hay que tener en cuenta que ambos términos no son sinónimos.

Sabido es que los buscadores indexan las palabras de forma automática rastreando la World Wide Web y que Google utiliza un indexador automático llamado PageRank cuyo algoritmo, muy complejo, no sólo computa las apariciones de un término, sino que tiene en cuenta la estructura de los enlaces como indicador del valor de una página web, junto a otros elementos como una valoración cualitativa que se refleja en una mayor puntuación dependiendo de la importancia que tenga el sitio web que emita el documento en cuestión. Si las agencias de prensa difunden por la red una misma noticia haciéndose eco de las declaraciones de determinado político que ha utilizado una expresión concreta, dicha expresión aparecerá en cientos de periódicos a lo largo y ancho de la red, y los buscadores la registrarán como tal cientos de veces. Es de suponer que los periódicos ocupen un rango de página muy alto y que, por tanto, la aparición de cierto tipo de expresiones en los medios de comunicación esté sobrevalorada frente al uso no sólo en otros medios escritos como libros, artículos, etc. y, por supuesto gran parte de documentación que no aparece en la red o no está preparada para ser leída de forma automática por los indexadores que rastrean la WWW, sino también en otras webs con menor valoración para PageRank.

Cuando las frecuencias de uso en la Web tanto del término violencia doméstica como del término violencia de género son tan elevadas, habría que descartar esta fuente como indicador para decantarse por la utilización de una u otra expresión, ya que los documentos de la Web se actualizan constantemente y las cifras oscilan por momentos. Resulta cómico que haya sido la propia Academia la que haya igualado la frecuencia de uso de las dos expresiones violencia doméstica y violencia de género al difundir su informe por la Web y titularlo, precisamente, "Informe sobre la expresión violencia de género". (1.880 noticias frente a 1.740 respectivamente, dos días después de difundir su informe).

Y en cuanto a la documentación extraída de su base de datos CREA, en donde la Academia se ha limitado a contabilizar los datos en bruto sin el más mínimo análisis, los propios académicos se sorprenderían si hubieran analizado las veces que aparece la palabra género no en el sentido de “clase” o de “género gramatical”, sino aludiendo al concepto de género como construcción social asignada a las personas en razón del sexo. Así, si buscamos la palabra género en relación con las categorías temáticas que la misma RAE establece para acotar las búsquedas, encontramos significativos y cuantiosos ejemplos del uso del término género en el sentido que nos ocupa, incluyéndose no sólo dentro de temas como mujer, desarrollo, empleo, política, educación, etc; sino, también en la categoría de ciencias y tecnología. El concepto de género ha dejado de ser un término técnico y se ha introducido en el lenguaje común.

La RAE sólo hace referencia a la frecuencia de uso en los medios, y deja de lado aspectos semánticos de gran importancia para categorizar los conceptos que han de ser fijados y aclarados de una vez por todas para que no puedan producirse equívocos legales o categoriales. Su propuesta de denominación “Ley Integral contra la violencia doméstica o por razón de sexo”, es inapropiada y carece de fundamentos tanto lingüísticos.

Si lo que pretendemos es categorizar los tipos de violencia contra las mujeres para tratar los datos estadísticos para su posterior análisis desde un punto de vista legal, sociológico, policial, administrativo, científico, etc. y lo que es más importante, para buscar soluciones a un problema real como el que nos ocupa, debemos tener en cuenta que el término violencia de género engloba tanto la violencia producida en el ámbito doméstico, como la que ocurre fuera de él; y que, a su vez, la violencia doméstica no obligatoriamente se corresponde con el concepto de violencia de género, puesto que existe también violencia en el ámbito doméstico que no tiene nada que ver con cuestiones de género, como es la violencia contra los menores, los mayores, los hombres, etc.

La categorización sería la siguiente:

Por un lado distinguiríamos:

A. Violencia de género

1. en el ámbito doméstico

2. fuera del ámbito doméstico (discriminaciones laborales contra las mujeres, agresiones sexuales, trata de mujeres, etc.)

B. (... otros tipos de violencia)

Y por otro lado diferenciaríamos:

1. Violencia doméstica

1.1. contra la pareja

1.1.1. contra las mujeres (sólo en este caso, la violencia doméstica está englobada dentro del grupo A. Violencia de género)

1.1.2. contra los hombres

1.2. contra los menores

1.3. contra los mayores

1.4. otros

2. Violencia fuera del ámbito doméstico (...)

Así pues, si se acepta la propuesta de la Academia que es utilizar en la Ley la expresión violencia doméstica, caeremos en un limbo semántico que tendrá repercusiones para el análisis estadístico, legal y conceptual al dejar al margen la causa real por la que se cometen estos atropellos, puesto que para dicha categorización, el concepto de género es vital. De lo que estamos tratando es de la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico por razones de género y, por lo tanto, la ley debería denominarse: LEY INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ÁMBITO DOMÉSTICO (o simplemente Ley integral contra la violencia de género, si se quiere legislar más allá de este ámbito).

Y para concluir, ya que en estas fechas tiene lugar la Feria del Libro, recomendaría a los Sres. Académicos que aprovecharan tal oportunidad y consultaran cualquiera de los 273 títulos recogidos en el ISBN español sobre género no gramatical, puesto que existen otros géneros, sin género de dudas.

 

Chusa Lamarca Desglobaliza: http://www.hipertexto.info/desglobaliza


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